CooperaciónIB - ¿Cómo fomentar las vocaciones científico-técnicas?

Desde varios sectores de la sociedad, tales como universidades, centros de investigación o administración pública, se impulsa habitualmente un gran abanico de iniciativas dirigidas a hacer crecer el interés por la ciencia y la tecnología entre el público. En muchos casos se afirma que estas acciones pueden servir para perseguir un objetivo más concreto, como es el de fomentar las vocaciones científico-técnicas entre la juventud, aunque muchas de ellas probablemente están más guiadas por una vaga intuición que por unos fundamentos, y por otra parte no suele evaluarse el impacto real. En esta línea, el equipo del CRECIM (Centro de Investigación para la Educación Científica y Matemática) ha hecho un estudio, en el marco de un proyecto europeo (Proyecto ECB/Ingenious) financiado por el septimo PM y por varias empresas, sobre los diferentes factores que influyen en los jóvenes al decantarse por una formación científico-técnica y sobre la forma en que se puede incidir en estos factores desde el ámbito educativo.

Con el fin de diseñar acciones en el ámbito educativo que puedan contribuir a aumentar el número de vocaciones científico-técnicas, es esencial conocer los diferentes aspectos involucrados en la elección de la formación que se quiere recibir. A partir de un estudio sobre investigaciones en psicología, sociología y didáctica de las ciencias y la tecnología, se ha identificado una multitud de variables que influyen en las aspiraciones de los alumnos, y que provienen de sus entornos familiar, educativo y social.

Estos elementos que pueden intervenir en la elección de un futuro académico relacionado con la ciencia y la tecnología se han podido agrupar en cuatro grandes factores:

- Nivel de competencia e interés de los estudiantes en disciplinas científico-técnicas. Sin que el alumnado haya podido profundizar en algún u otro conocimiento de las asignaturas de ciencias y tecnología y por lo tanto, haya podido disfrutarlas, es poco probable que escoja formarse por su futuro en las disciplinas relacionadas. Las experiencias vividas en la escuela, tanto en cuanto a los métodos de enseñanza utilizados por el profesorado y su interés por la materia como la percepción del alumnado sobre la dificultad de las asignaturas de ciencias y sobre su grado de consecución de las competencias esperadas, influyen poderosamente en su elección de formación.

- Información recibida sobre el mundo laboral en el sector científico-técnico. El alumnado de primaria y secundaria suele desconocer la realidad laboral de los profesionales científico-técnicos y tiende a percibir que los estudios en ciencia y tecnología únicamente permiten dedicarse a un rango de trabajos muy limitado. En este sentido, conocer la realidad y la gran variedad de vías profesionales existentes, tanto a nivel universitario como técnico, a las que pueden optar a partir de una formación en los ámbitos científico y tecnológico puede contribuir, obviamente, a elegir unas carreras u otras. Aunque en buena parte de los centros se realizan actividades de orientación profesional para los alumnos, este tipo de acciones suelen centrarse en secundaria, un momento en que los adolescentes tienen muchas dudas sobre sus capacidades e intereses. Además, tal y como evidencia un estudio realizado entre estudiantes ingleses, estos mecanismos de orientación suelen dar poca información, y se ponen en marcha cuando quizás es demasiado tarde para influir en las vocaciones de los jóvenes. Se ha comprobado que una forma efectiva de hacer orientación profesional es mediante encuentros entre estudiantes y diferentes perfiles de profesionales científico-técnicos de manera que los vean trabajar y puedan ampliar su conocimiento sobre el tipo de trabajos que se desarrollan en estos sectores y qué tipo de demandas requieren. Se dan muchos estereotipos que con una información de primera mano desvanecen.

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