Apropiación tecnológica, alimentación y género

Decisio No. 22 Enero -Abril 2009
Luis Arturo Ávila Meléndez
Estanislao Martínez Bravo
Pedro Quinto Diez / México
A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX muchas de las comunidades indígenas del centro del estado de Michoacán, México, contaban con valiosos recursos forestales, y por tanto tenían la posibilidad de cocinar con leña, entre muchas otras prácticas cotidianas relacionadas con el bosque (como la artesanía en madera). Dado que al menos desde fines del siglo XIX la mayoría de estas comunidades se encuentra en conflictos intercomunitarios y con actores externos a las comunidades en torno a sus recursos forestales, y en muchas de ellas el deterioro del bosque es extremo, toda acción que se relacione con el uso eficiente de tales recursos es sumamente importante.

En estas líneas queremos compartir una experiencia sobre la apropiación de un tipo de estufa solar en comunidades del noroeste de Michoacán, con la intención de que sea útil a otros grupos de trabajo relacionados con procesos de apropiación tecnológica en comunidades rurales.

Nos referiremos principalmente a las condiciones sociales que median la interacción entre el objeto tecnológico y los posibles usuarios de una comunidad.

La información en la que nos basamos para elaborar este artículo se recogió mediante entrevistas informales sostenidas con los usuarios de las estufas acerca de las ventajas y utilidad de esta tecnología.

Especialistas y base
institucional de la propuesta

El Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Michoacán del Instituto Politécnico Nacional (IPN) está situado en una localidad de provincia, y a lo largo de su historia ha desarrollado, entre otras, actividades de difusión de tecnología de muy distintos grados de innovación a diversos grupos sociales. La incursión del CIIDIR en el uso de estufas solares inició por una solicitud de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESO) de Michoacán en 2005. El servicio prestado a dicha secretaría consistió básicamente en identificar algunos modelos existentes y mostrar su eficacia, mediante la construcción y demostración concreta de uno de estos aparatos, para un posible programa de difusión de estufas solares por parte de la dependencia gubernamental. Uno de los compromisos derivados del convenio con la SEDESO fue la realización de un taller sobre construcción de estufas en la comunidad de San Felipe de los Herreros en 2005-2006, que llevó a cabo el CIIDIR con algún apoyo para materiales por parte de la Secretaría.

A partir de este trabajo con la SEDESO, el CIIDIR continuó por su lado con la labor de difundir un modelo de estufa solar conocido como Kerr-Cole, dado su bajo costo y eficacia. Se trata de un aparato construido con dos cajas de cartón: la caja interna está recubierta con papel aluminio y la externa es pintada. Ambas cajas están separadas aproximadamente 50 mm y el espacio entre ambas está relleno de papel periódico que funciona como aislante térmico. La tapa superior tiene una ventana con vidrio de 5mm cubierta por una pieza de cartón que al levantarse permite pasar los rayos solares a través del vidrio y su cara interna cubierta de aluminio sirve como reflector para dirigir mayor cantidad de luz hacia el interior. Para incrementar la temperatura dentro de la estufa solar, en el interior se coloca una lámina o comal sobre el cual se asientan los recipientes con los alimentos. Mide 60cm de largo por 50 de ancho y 30 de alto y pesa alrededor de cinco kilogramos.

A nivel internacional puede decirse que se trata de un proceso de transferencia de tecnología de muy baja innovación, en tanto que el modelo que ha sido empleado fue patentado con algunas variantes mínimas en 1979 y 1992. También es importante indicar que no obstante lo antigua que es esta tecnología, y los beneficios que representa en términos económicos y ambientales, su uso cotidiano en México, y en particular en Michoacán, es prácticamente nulo, por lo que la labor de difusión de este tipo de herramientas es necesaria.

Con base en la experiencia desarrollada en coordinación con la SEDESO se planteó la pertinencia de continuar esta labor y se formalizó un proyecto de investigación dirigido por personal de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Unidad Zacatenco. En el protocolo de investigación se propuso un estudio comparativo entre dos tipos de estufas solares: el Kerr-Cole de cartón, empleado por el CIIDIR anteriormente, y otro diseñado por la ESIME, construido con madera y espejos en su interior dispuestos con distintos ángulos de inclinación. Adicionalmente, el proyecto incluyó la evaluación del uso del modelo Kerr-Cole en distintas comunidades, dado que es el más económico, con la finalidad de obtener información de los usuarios para adecuarlos a las necesidades identificadas. Esta actividad implicó la realización de diversos talleres para la construcción de estufas solares en Zacapu, Patamban y Tacuro, Michoacán. Las dos últimas comunidades continúan reconociéndose como comunidades indígenas, purépechas, hasta la fecha. En este documento presentamos información sobre Patamban, donde se llevó a cabo una visita de inducción, un taller de construcción de estufas (se elaboraron diez), y dos visitas más para dar seguimiento y consultar a las usuarias sobre sus experiencias respecto a la utilización de estos aparatos.

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